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Fisioterapia maxilofacial

La fisioterapia maxilofacial es un campo de trabajo nuevo donde el fisioterapeuta experto puede dar grandes beneficios a los pacientes con dolores de cabeza, cara, cuello y la articulacióntemporomandibular. Mediante un tratamiento conservador, no quirúrgico ni farmacológico, trata problemas tales como: cefaleas, migrañas, dolor facial y de cervicales, acúfenos y taponamientos de oído, dolor de mandíbula, luxaciones y subluxaciones de mandíbula, bruxismo, recuperación de cirugía ortognática, etc.

El fisioterapeuta maxilofacial trata los signos y síntomas, la causa u origen del problema, de una forma manual. El paciente generalmente suele notar alivio desde la primera sesión, donde se realiza una valoración exhaustiva de las causas de sus síntomas y se comienzan a liberar las zonas de bloqueo muscular y articular. Dependiendo del estado de la lesión, el tratamiento puede ser definitivo o necesitaremos sesiones de mantenimiento esporádicas.

La importancia del especialista

Un buen especialista es fundamental, ya que la técnica de la fisioterapia maxilofacial es muy específica y delicada. Por eso en nuestro centro contamos con Lorena Sánchez, una gran fisioterapeuta especializada en maxilofacial. A pesar de su juventud, cuenta con una gran experiencia y formacion específica que hacen que los pacientes tratados por ella la recuerden con cariño.

Sirva de ejemplo este testimonio de Gloria (60 años) acerca de su encuentro con nuestra  especialista:

Foto maxilofacial“En el año 2008 comencé con unos dolores de boca tremendos. Fuí a muchos dentistas y fisioterapeutas sin encontrar remedio. Me decían que todo era provocado por estrés y que en la boca no tenía nada. A mí me dolían dos puntos muy concretos. Me llegaron a sacar dos premolares, uno de cada lado de la boca, pero seguía igual y desesperada.

Continuamente iba al fisioterapeuta porque además de la boca, me dolían mucho las cervicales y la cabeza. Durante año y medio seguí así ya que, además, un médico maxilofacial, me decía que tenía que operarme y posicionar toda la dentadura.

Luego encontré a un dentista. Me dijo que había que conseguir una buena oclusión y poner las piezas que me faltaban. Me embarqué en este proceso, me puso implantes y coronas en toda la boca pero el dolor no remitía hasta que un neurólogo que me vió por los síntomas que tenía (mal sabor de boca, sabor a hierro, como si tuviera cerillas encendidas dentro…) me dijo que tenía neuralgia del trigémino y me dieron medicación.

Desde hace año y medio me encontré con Lorena. Empezó a tratarme la mandíbula y las cervicales, al principio, una vez por semana y ahora una vez al mes. Mejoré una barbaridad y entre ella y la medicación, mi vida cambió. Estoy muy contenta y agradecida con ella. Ahora puedo relacionarme y hacer vida normal cosa que antes era imposible.” — GLORIA, 60 años.

 

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